Old Guard vs New Guard, una reflexión

este es un tema recurrente en el blog que el objeto ha redefinido como el debate entre la Vieja Guarida y la Nueva Guardia. el libro que acaba de terminar el objeto se alinea completamente con la primera, una época en la que entrar en la comunidad bdsm era extremadamente complicado porque era muy cerrada y tenía que protegerse como cualquier grupo amenazado por la sociedad general con el secretismo, o al menos cierta discreción. durante la época de la Vieja Guardia los rituales eran estrictos, las normas muy duras, los protocolos eran seguidos a rajatabla. era un grupo muy estructurado influido por la vuelta de los soldados de la II guerra mundial cuero era casi obligatorio y no había lugar para las “fantasías” de hoy en día: moteros y poco más era la estética obligatoria.
cuando el bdsm dejó de ser algo tan minoritario, especialmente a partir de la era de internet, aparece la Nueva Guardia que se define como una práctica sexual más, entre otras y limitada al dormitorio, a la intimidad, mientras que la Vieja Guardia lo ve como una forma de vida, un compromiso y una forma de ver la existencia que aborda todos los aspectos de la vida.
en la mayoría de las ocasiones se plantean como dos momentos temporales, pero el objeto lo ve más como dos tendencias que se mantienen en el tiempo. resulta frustrante pensar que te identifiques con la Vieja Guardia y no poder vivir así por haber nacido unos años más tarde. además una simple vuelta por fetlife es suficiente para darte cuenta de que no eres el único, de que hay más Vieja Guardia repartida por ahí.
sin duda la relación que mantienen Dueño y objeto es del estilo de la Vieja Guardia. nunca dejamos de ser lo que somos, Él Dueño y el objeto, objeto. hay unos rituales ya establecidos, ya estipulados y un control absoluto y completo del Dueño. Él pone las reglas y estructura la vida del objeto. si viviéramos en los años 50 o 60 iríamos en cueros a los bares donde se encontraba la Vieja Guardia, Amos estrictos, respetado y respetables; esclavos obedientes y sumisos. tal vez en alemania, inglaterra, holana o estados unidos podría ser más fácil pero la falta de tradición juega en contra de nosotros en españa. ni temporal ni atemporalmente se puede hablar de Vieja Guardia en nuestro país.
aún así el objeto no puede renunciar a lo que siente y a lo que vive. dependiendo del Dueño, podría afirmar que su relación es “viejísima guardia”. el Dueño aprieta cada vez más la cadena y organiza y estructura al objeto. a veces ha dicho que le gustaría relacionarse socialmente con otros Amos que compartan sus planteamientos, pero es difícil encontrar alguien así. haberlos debe haberlos pero encontrarlos, coincidir y conectar es complicado, tanto como cuando un inferior busca a un Superior.
conocer y salir con Amos y esclavos de la Vieja Guardia también sería un reforzamiento para todos, una forma de interactuar, de aprender unos de otros, de mejorar definitivamente. el sentido de comunidad está implícito en la práctica bdsm. no es una cuestión de parejas sino de grupos, de códigos compartidos y de ideas comunes.
no sabemos qué deparará el futuro, ni siquiera si el pasado fue así, porque algunos creen que esta distinción de la Vieja Guardia no es más que una idealización de la práctica de algunos individuos concretos que tuvieron la capacidad de acuñar y popularizar el término. sea verdad o no, ambos conceptos expresan y polarizan dos formas de vivir el bdsm que no tienen tiempo. siempre habrá esclavos o Amos que quieran ir más allá y vivir el intercambio de poder como forma de vida, y habrá gente que sólo lo usará para excitarse y limitado al sexo. el objeto cree que la Vieja Guardia y la Nueva Guardia no deberían ser términos limitados temporalmente sino verlos como formas diferentes, y no opuestos, de vivir el mundo del cuero.

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