día 3248 de esclavitud, 1220 de castidad

el objeto viajó hoy hacia madrid para servir al Dueño. no venía desde agosto por diversas cuestiones. como es día de fiesta fue pronto al aeropuerto no fuera que no encontrara taxi. al final llegó a tiempo.
ayer el objeto le suplicó al Dueño, que había ordenado que hiciera el viaje con zapas, hacerlo con las botas de madrid. el Dueño lo hizo para que el objeto hiciera el viaje más cómodo y sobre todo por el control de seguridad, en el que el objeto tendría que quitarse las botas para pasarlo. sin embargo el objeto sabe que al Dueño no le agradan las zapas. el Dueño concedió la petición al objeto.
aún en el aeropuerto el objeto tuvo que hacer varias cosas de trabajo. el viaje fue muy tranquilo porque había mucho hueco en el avión y todo fue sin incidentes.
una vez aterrizado en madrid el objeto llamó al Dueño que le ordenó ir al burguer donde se encontrarían. ahí fue el objeto y allí apareció el Dueño, con sus botas repujadas de siempre, las que usa para encontrarnos desde la primera vez que nos vimos en persona. nada más sentarse, y como suele hacer siempre, sus botas entre las piernas del objeto por debajo de la mesa. el objeto bajó la mirada y se quedó en silencio mientras el Dueño hablaba.
allí el Dueño puso la cadena al cuello del objeto y cerró el candado. simbólicamente es cuando el objeto siente que ha llegado a casa.
el Dueño llevó al objeto a casa y nada más llegar le ordenó arrodillarse y poner las manos a su espalda mientras el Dueño se preparaba. así estuvo un rato. el Dueño apareció y llevó al baño donde le ordenó quitarse la camisa y volver a arrodillarse esperándolo.
cuando el Dueño abrió la puerta estaba completamente desnudo, salvo por las botas altas. estaba espectacular y el objeto sintió inmediatamente la punzada en la entrepierna.
a indicaciones del Dueño fue gateando hasta encontrarse entre sus piernas. comenzó a lamerlas y besarlas y a recorrerlas con la mejilla. “Ya estás en casa”, dijo el Dueño.
el objeto subió por las botas hasta la polla del Dueño y se la metió en la boca mientras gemía de gusto.
-Dame place, objeto, para eso existes, para eso has venido- dijo el Dueño.
y el objeto siguió lamiendo, hasta que de pronto se sintió muy extraño y empezó a llorar.
-Llora, gime, te estás rompiendo. Déjalo salir todo, vacíate- dijo el Dueño, y el objeto obedeció.
luego lo metió en el baño donde estaban las botas rojas que el objeto había comprado por internet por orden del Dueño. la orden era ponérselas con los pantalones por dentro de las botas.
cuando el Dueño entró pareció complacido con lo que vio. la verdad es que son unas botas muy humillantes, que el objeto nunca se hubiera comprado por sí mismo. ese es el objetivo, humillar.al objeto. el Dueño le sacó y lo sentó en un sillón. primero le ató con cuerdas las manos y luego las botas. a continuación le puso una mordaza de tela entre los dientes. sobre ella puso una de cinta americana que dio varias vueltas alrededor de la cabeza. para terminar volvió a poner otra de tela sobre la cinta.
entonces el Dueño comenzó a “follar” la mente del objeto, metiéndole cada vez más abajo. el objeto estaba completamente entregado y sometido, sin capacidad de acción, sin voluntad. solo podía obedecer y nada más que obedecer.
el Dueño se corrió pronto de lo excitado que estaba, no sin antes poner sus botas altas sobre la entrepierna del objeto y decir cosas como “Aquí no hay nada”, o “Eres mio” o “Estas castrado”.
tras unos minutos el Dueño desató al objeto y le ordenó quitarse las botas y los pantalones, quedándose en calzoncillos. luego procedió a ponerle los grilletes metálicos. para cerrarlo haca falta una de esas llaves para apretar piezas de muebles. una vez puestos lo unió y le objeto quedó esposado por delante. así pasaría toda la noche.
el Dueño ordenó al objeto tumbarse en la cama, donde se tumbó Él también, aún con las botas altas puestas y empezó a acariciar y a tranquilizar al objeto. “Nada malo te puede pasar aquí”, “Ya estás en casa”, y frases por el estilo. el objeto estaba muy dolorido en los genitales porque la jaula evitaba cualquier intento de erección.
-¿Te duele?- preguntó el Dueño. el objeto asintió con la cabeza.
-Así debe ser- dijo El- Estás castrado, golpeátelo.
y el objeto comenzó a pegarse golpes en la jaula, muy dolorosamente.
el Dueño ordenó al objeto que le quitara las botas y cada vez que lo hacía, la metía en la cara para que el objeto aspirara el olor del cuero y del Dueño. era como aspirar popper, dándole al objeto un subidón increíble. Lo hizo con una primero y luego con otra. el objeto miraba al objeto como borracho, ido.
de pronto el Dueño dijo, mientras acariciaba al objeto que seguía esposado, dijo “Quisiera que fueras mudo y que solo hablaras en caso de emergencia. Tanto aquí como allí. Es por tu bien. Yo solo con verte los ojos sé lo que necesitas”.
el objeto preguntó “¿para siempre, Dueño?. “Para siempre”, contestó el Dueño.
y así, esposado, castrado y mudo, el objeto se quedó dormido.
sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.

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