día 3239 de esclavitud, 1211 de castidad

a veces dejamos que el miedo o la ignorancia tomen las riendas y entonces estamos perdidos porque se hacen cosas que van en contra de lo que somos. hoy pasó un ejemplo de esto. el objeto tenía cita con el fisio por el dolor de espalda que le comenzó el domingo. el Dueño había ordenado que hoy llevara las botas viejas negras que el zapatero había arreglado y que el objeto fue a buscar ayer. el objeto se vio en su imaginación quitándose las botas en la consulta del fisio, costándole un poco, con la mirada de éste, etc. y pensó en suplicar al Dueño que le dejara ir con zapas. pero entonces vino a su mente la orden del Dueño “No quiero que lleves otra cosa que botas”. y aquí apareció el dilema entre “qué pensará el fisio de mi con las botas”, y la orden del Dueño de llevarlas. sabía que si se lo suplicaba y le daba razones el Dueño aceptaría, incluso puede que no le importara, pero no se trataba de eso, se trataba de obedecer. esto es lo que pasa cuando se le da el mínimo margen de elección a un inferior que no debería tener ninguna: aparece la duda y la ansiedad, el sufrimiento, aunque a pequeña escala, y todos estos son elementos que el ego aprovecha para hacerse presente. la cuestión es que el objeto prefirió obedecer y no suplicó al Dueño llevar zapas y fue con las botas al fisio. nada más llegar y meterlo en consulta le dijeron de quitarse la camisa, y bajarse el pantalón, pero no le dijeron nada de las botas, asi que pasó todo el masaje con las botas puestas. el objeto pensó: nuevamente una preocupación para nada. la mente y la imaginación pueden llegar a jugar muy malas pasadas. la moraleja de toda esta historia es que cuanto más espacio tenga un inferior, por pequeño que sea, para elegir, peor vivirá y más sufrimiento acarreará. tiene que limitarse a obedecer lo más posible, que el Amo decida todo por él. es cierto que esa es la postura de los inferiores más inferiores y que hay sumisos que no tienen por qué llegar a este extremo. ellos se sienten a gusto con pequeñas decisiones sin importancia. pero ese no es el caso del objeto, y lo de hoy ha sido una nueva prueba de ello.
sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.

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