día 3227 de esclavitud, 1199 de castidad

el Dueño lo ha dejado bien claro. no quiere ver al objeto con otra cosa que no sean botas, así que hoy, que el objeto ha tenido que viajar en un viaje relámpago a otra isla, el objeto ha ido con las botas que ordenó el Dueño para hoy: las marrones nuevas. a la ida todo fue bien ya que el objeto tenía que resolver algunas cosas antes de coger el avión, hasta que fue a pasar el control de seguridad. el objeto tuvo que quitarse las botas, ponerlas en una de esas bandejas de plástico y pasarlas por la máquina, con lo cual el objeto tuvo que cruzar el detector en calcetines. los sentimientos fueron una mezcla entre vergüenza, por si la gente miraba, que tampoco se fijó mucho el objeto, y orgullo, porque la gente se dio cuenta de que, por llevar las botas, era capaz de pasar por esa experiencia. inmediatamente se lo comuniqué al Dueño y dijo “Estás llevando lo que te ordené”.
lo curioso pasó al regreso. una vez terminada la reunión, que fue muy bien por cierto, el objeto volvió al aeropuerto y tuvo que hacer lo mismo. esta vez, el chico que estaba delante, echó un vistazo a la bandeja y dijo “unas botas muy buenas”. inmediatamente el objeto se acordó del Dueño cuando dice que todo el que hace un comentario, tanto positivo como negativo, es porque le van las botas, porque si no fuera así sencillamente las ignoraría. el que hizo el comentario no llevaba botas, pero sin duda algo se le movió por dentro cuando las vio. la verdad es que son impresionantes porque son más altas que las que tenía previamente el objeto, lo ha comprobado con el armario, y además aún no están “gastadas”, aunque a algunos es eso precisamente lo que les pone, por lo que parecen brillar más.
además de esto hoy el Dueño, ante una pregunta del objeto, ha establecido que esto debe ir a entrenar siempre con la jaula. el objeto había planteado la cuestión de si, ahora que ir al gimnasio se ha vuelto más regular y a veces, especialmente cuando hace bicicleta por ejemplo, la jaula es molesta, si debe llevarla o no. la respuesta del Dueño ha sido categórica: debe llevarla siempre. sin unimos estas dos experiencias de hoy tenemos la definición actual del objeto: un objeto botero y enjaulado. así es como lo quiere el Dueño y así es como lo tiene. podría ser de otra manera completamente distinta, y el objeto sería igualmente feliz, porque no se trata de lo que el objeto quiera, sino de lo que el Dueño desea y ordena. es la única regla.
sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.

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