día 3221 de esclavitud, 1193 de castidad

el día comenzó con una fuerte frustración. ha sido una semana de lluvias intermitentes, por lo que el objeto no se había puesto aún las botas nuevas, ni siquiera en casa. hoy por fin el Dueño ordenó al objeto ponérselas para estrenarlas y el objeto va y se las pone pero al hacerlo resulta que el pie izquierdo entra estupendamente, como si fuera un guante, pero la derecha no, como si le quedara pequeña. el objeto no comprendía nada. son el mismo modelo, la misma talla y la misma forma que las dos que tiene actualmente y que ha usado a diario durante años. eso produjo una fuerte decepción al objeto que fue arrastrando durante todo el día. al principio pensaba que podría tener el pie hinchado, pero lo intentó por la tarde con el mismo resultado. así que fue a la tienda donde las compró para comentárselo al vendedor. le dijo que efectivamente las botas ceden pero que aquello indicaba que necesitaba una talla más. tenía de las marrones que el objeto se probó. le quedaban bien aunque un poco sueltas, algo que se puede resolver con un calcetín más gordo o con una plantilla pequeña. no tenían de las negras pero el lunes mandaría a pedirlas y en una semana estarían aquí.
tras salir de la tienda el objeto llamó al Dueño para informarle y dijo que eso es normal que es más cómodo llevar una talla más para sacarlas y todo eso, que efectivamente se podía resolver con una plantilla. lo más interesante fue, sin embargo, el hecho de que el objeto reconociera que cada vez que va a comprar algo sin la supervisión del Dueño, se equivoca o comete un error. cuando lo compartió con el Dueño, Éste, como siempre, le dio una clave. “Es que desde que eres objeto tus actos como humano son cada vez más erráticos”. esta idea impactó, como otras, en la mente del objeto dejando huella. el objeto se consideró, cuando era humano, alguien completamente funcional e incluso eficiente. ahora, esta semana mismo, han pasado una serie de cosas que hacen dudar de esta idea: la gestión de una ofrenda al Dueño, esto de las botas, las botas altas que el objeto encargó… es cierto que todo se ha resuelto, pero tal vez el objeto deba aprender de una vez por todas que cualquier cosa que no tenga al Dueño directamente implicado es algo destinado a fracasar.
sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.

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