día 3060 de esclavitud, 1032 de castidad

a medida que el objeto ha ido profundizando en la sumisión, guiado por el Dueño, y desde que ha sido declarado objeto por Éste, hay determinadas cosas que antes le parecían extrañas y excesivas y que han comenzado a parecer normales. siempre, mientras navegaba por internet, le pareció exagerado que un Amo no permitiera hablar al inferior hasta que le diera permiso o fuera preguntar. también le parecía una exageración que, por ejemplo, no le permitiera usar ningún tipo de muebles. ahora, desde una perspectiva más baja, inferior, estas órdenes no sólo le parecen comprensibles, sino necesarias.
posiblemente esto lo que indique sea el propio viaje del objeto hacia una sumisión más radical y profunda, hacia una obediencia ciega y una objetificación más extrema. desde el primer momento siempre supo que este tipo de relación era asimétrica, no igualitaria, pero nunca pensó al comienzo de ella que la fractura, la separación entre ambos, entre Superior e inferior, era tan radical y profunda. por supuesto el Dueño sí que lo sabía y lo vio desde el principio. en cuanto puso su vista sobre el objeto vio un ser roto en busca de algo que no conseguía alcanzar a pesar de sus intentos. estaba a punto de darse por vencido. de hecho esto había pensado que si lo del Dueño no funcionaba dejaría de buscar. ahora sabe que eso hubiera sido el fracaso de su vida.
el último paso fue muy sencillo. el Dueño dijo “Eres un objeto de mi propiedad. No vales más que unas de mis botas”. y todo cayó en cascada. fue como si se hubieran abierto las compuertas de una presa y toda el agua contenida tanto tiempo hubiera salido. todo lo anterior: el cuero y el fetichismo, el ser esclavo primero y luego un perro, no fueron más que etapas hacia el verdadero objetivo: enfrentar al objeto con su auténtica naturaleza, con lo que siempre fue y siempre buscó y que únicamente el Dueño ha podido darle forma y sentido. ahora esto sabe lo que es, un objeto propiedad del Dueño, que vale menos que sus botas, que vive para obedecer y someterse y que sigue en un proceso de objetificación y deshumanización radical, porque ahora sabe que cuando más avance en ese proceso, más feliz será.
sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega

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