día 2824 de esclavitud, 796 de castidad

en la vida de un objeto hay días y días. y hay días especiales, entre los cuales el cumpleaños ocupa un lugar privilegiado. sin embargo, si eres un objeto propiedad de un Amo, incluso ese días es irrelevante, porque el importante es cuando el Dueño cumple años, cuando Él nació. y hoy es ese día. hoy el Dueño celebra su cumpleaños.
por supuesto lo primero que hizo el objeto al despertar fue mandarle un mensaje de felicitación, del cual surgió una conversación. el objeto ya le había hecho una ofrenda como regalo pero era insuficiente. quería ofrecerle al Dueño algo más y esto surgió espontáneamente en la conversación a instancias del propio Dueño. el Dueño quería el dolor del objeto, quería que sufriera por Él. por supuesto el objeto se sometió.
como en otras ocasiones el Dueño estableció una serie de normas muy claras. el objeto tendría que llevar las pinzas el mayor tiempo posible, todo lo que pudiera soportar. eran las ocho de la mañana, hora del objeto, y el Dueño estableció la una como hora límite. pasara lo que pasara tenía que quitárselas en ese momento. por supuesto se sobreentendía que el objeto tendría el collar puesto, así como la jaula y la mordaza, que siempre lleva cuando está en casa.
lo del buttplug fue más complicado porque el Dueño dudaba que el objeto pudiera llevarlo durante mucho tiempo, pero al final el buttplug también entró en el lote. el objeto dijo al Dueño que tenía un compromiso familiar que no le llevaría más de una hora y el Dueño accedió a permitir al objeto realizarlo. para ello podría quitarse las pinzas pero tendría que ir con las botas de goma y el buttplug. durante todo el tiempo que durase esto, el objeto tendría que pensar constantemente en el Dueño, algo que no era necesario advertir.
cuando estuvo preparado, a las ocho y media, el objeto tenía el collar ancho de cuero, la jaula, una mordaza de cinta en la boca, las botas altas de goma, las pinzas en los pezones y el buttplug metido por el ano. inmediatamente se sintió muy humillado y sometido. pronto el dolor comenzó a inundarlo. era sutil al principio e intenso a medida que avanzaba el tiempo. pronto de hizo más llevadero el buttplug que las pinzas, que hacían que los pezones ardieran.
el objeto no podía huir, no podía ir a ningún sitio sino sufriendo y entregando ese dolor al Dueño. como los lectores saben el objeto no es un masoca, o no lo era al menos hasta ahora. lo curioso es que el Dueño tampoco quiere que lo sea. lo que El quiere es que el objeto sufra y le ofrezca ese sufrimiento.
siguiendo las órdenes del Dueño el objeto comenzó a mirar los videos que se han acumulado en los siete años de esclavitud. fue un video por visita y el objeto no pudo evitar ver la evolución incluso cosas que había olvidado. por ejemplo en un video de 2014, hace tres años, el Dueño trató y habló al objeto como tal. fue la primera vez que recuerda el objeto que fuera tratado como tal y el Dueño dijera frases que ahora son comunes: “eres un objeto”, “no tienes derecho a nada”, “no mereces nada”, “vives porque yo lo deseo”, etc. al final al dolor de las pinzas y el buttplug se unió el dolor de la jaula al intentar el pene querer salir. cuando esto ocurre el objeto siente una mezcla de vergüenza y excitación.
así, cumpliendo las órdenes de los videos, pasó la mañana. entonces el objeto tuvo que salir a realizar esa tarea que le habían encomendado y se quitó las pinzas y la mordaza, así como el collar. y se vistió, manteniendo el buttplug, la jaula y las botas altas de goma. cuando salió a la calle pensaba que todo el mundo se daba cuenta de que tenía eso metido en el ano. era muy humillante. las botas tampoco ayudaban porque hacía mucho, desde junio, que no llevaba por orden del Dueño. eso es otra cosa importante que marca este día. a partir de mañana el objeto volverá a llevar las sendras en todo momento. así lo ha ordenado el Dueño.
la tarea le llevó una hora aproximadamente, y en ese tiempo tuvo que mantener varias conversaciones y estar sentado durante algún tiempo con el buttplug enterrándose en su interior. el objeto sudaba no sabe si del calor o de la vergüenza, o del temor a que lo descubrieran por el mero hecho de que el butt saliera de allí. no habría forma de esconderlo.
cuando regresó a casa volvió a ponerse el collar, la mordaza y las pinzas. cualquiera que haya probado tener unas pinzas en los pezones sabe que el peor momento es cuando se las quita, porque la sangre vuelve a las terminaciones nerviosas y entonces el dolor se intensifica. si eso es doloroso, intentar ponerlas de nuevo después de haberlas quitado es aún peor. el dolor era intenso, de hecho los pezones del objeto quemaban, pero aguantó y mentalmente ofreció al Dueño ese dolor.
en una de las ocasiones que se levantó, al volver a sentarse, las nalgas se abrieron y el buttplug, que llevaba ya casi tres horas dentro del ano del objeto se clavó aún más dentro de él. provocando unas tremendas gotas que cayeron por la frente del objeto. el reloj iba lento pero al fin llegó a la una y el objeto pudo quitarse las pinzas y el buttplug. ambas cosas provocaron como una especie de traca final, muy dolorosa, consecuencia de lo que había pasado el objeto durante toda la mañana. lo último que leyó el objeto antes de intentar volver a la normalidad fue un mensaje del Dueño: “Estoy muy orgulloso de mi objeto”. feliz cumpleaños Dueño.
sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.

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