ensayos

Old Guard vs New Guard, una reflexión

este es un tema recurrente en el blog que el objeto ha redefinido como el debate entre la Vieja Guarida y la Nueva Guardia. el libro que acaba de terminar el objeto se alinea completamente con la primera, una época en la que entrar en la comunidad bdsm era extremadamente complicado porque era muy cerrada y tenía que protegerse como cualquier grupo amenazado por la sociedad general con el secretismo, o al menos cierta discreción. durante la época de la Vieja Guardia los rituales eran estrictos, las normas muy duras, los protocolos eran seguidos a rajatabla. era un grupo muy estructurado influido por la vuelta de los soldados de la II guerra mundial cuero era casi obligatorio y no había lugar para las “fantasías” de hoy en día: moteros y poco más era la estética obligatoria.
cuando el bdsm dejó de ser algo tan minoritario, especialmente a partir de la era de internet, aparece la Nueva Guardia que se define como una práctica sexual más, entre otras y limitada al dormitorio, a la intimidad, mientras que la Vieja Guardia lo ve como una forma de vida, un compromiso y una forma de ver la existencia que aborda todos los aspectos de la vida.
en la mayoría de las ocasiones se plantean como dos momentos temporales, pero el objeto lo ve más como dos tendencias que se mantienen en el tiempo. resulta frustrante pensar que te identifiques con la Vieja Guardia y no poder vivir así por haber nacido unos años más tarde. además una simple vuelta por fetlife es suficiente para darte cuenta de que no eres el único, de que hay más Vieja Guardia repartida por ahí.
sin duda la relación que mantienen Dueño y objeto es del estilo de la Vieja Guardia. nunca dejamos de ser lo que somos, Él Dueño y el objeto, objeto. hay unos rituales ya establecidos, ya estipulados y un control absoluto y completo del Dueño. Él pone las reglas y estructura la vida del objeto. si viviéramos en los años 50 o 60 iríamos en cueros a los bares donde se encontraba la Vieja Guardia, Amos estrictos, respetado y respetables; esclavos obedientes y sumisos. tal vez en alemania, inglaterra, holana o estados unidos podría ser más fácil pero la falta de tradición juega en contra de nosotros en españa. ni temporal ni atemporalmente se puede hablar de Vieja Guardia en nuestro país.
aún así el objeto no puede renunciar a lo que siente y a lo que vive. dependiendo del Dueño, podría afirmar que su relación es “viejísima guardia”. el Dueño aprieta cada vez más la cadena y organiza y estructura al objeto. a veces ha dicho que le gustaría relacionarse socialmente con otros Amos que compartan sus planteamientos, pero es difícil encontrar alguien así. haberlos debe haberlos pero encontrarlos, coincidir y conectar es complicado, tanto como cuando un inferior busca a un Superior.
conocer y salir con Amos y esclavos de la Vieja Guardia también sería un reforzamiento para todos, una forma de interactuar, de aprender unos de otros, de mejorar definitivamente. el sentido de comunidad está implícito en la práctica bdsm. no es una cuestión de parejas sino de grupos, de códigos compartidos y de ideas comunes.
no sabemos qué deparará el futuro, ni siquiera si el pasado fue así, porque algunos creen que esta distinción de la Vieja Guardia no es más que una idealización de la práctica de algunos individuos concretos que tuvieron la capacidad de acuñar y popularizar el término. sea verdad o no, ambos conceptos expresan y polarizan dos formas de vivir el bdsm que no tienen tiempo. siempre habrá esclavos o Amos que quieran ir más allá y vivir el intercambio de poder como forma de vida, y habrá gente que sólo lo usará para excitarse y limitado al sexo. el objeto cree que la Vieja Guardia y la Nueva Guardia no deberían ser términos limitados temporalmente sino verlos como formas diferentes, y no opuestos, de vivir el mundo del cuero.

el objeto, por jack rinella

por fin puedo publicar el ensayo completo de jack rinella sobre su definición de objeto, una forma de vivir la sumisión basada en la objetificación. es un poco largo pero creo que merece mucho la pena. si alguien lo desea puedo publicar la versión en inglés.

el objeto

Se sienta en la esquina, a veces dormitando, a veces moviéndose en un vano intento de estar confortable. mayormente es lo que piensa que tiene que ser….. un objeto. en ocasiones , por supuesto, duda de la cordura de su elección. afortunadamente esas dudas huyen cuando el sonido de su Amo y Señor se acerca.
tiene varios nombres: cosa, objeto, gusano, oruga… su apelación más común es “eso”. empieza a referirse a si mismo de esa manera mucho antes de que su nombre sea conocido por otros. tiene la opción, por supuesto, de mantener tom, dick o harry, pero eso no le hacía sentir bien. desde su más profundo interior surge la incesante voz de que se rinda, de ser poseído, de ser subyugado por la voluntad de otro. “sólo entonces”, dice la voz, “estará satisfecho y en paz”.
como el aviso más importante, quiero recordar a cada uno de mis lectores que la objetificación no debe llevar a ser una excusa para la violencia doméstica o el abuso del cónyuge. sin duda tiene ese peligro y por lo tanto salvaguardar la relación del abuso de cualquier tipo debe ser la primera obligación de ambos, el poseedor y el poseído.
la objetificación sólo llega tras la lucha. el objeto ha sido condicionado, por supuesto, para adaptarse a la sociedad, “para llegar a ser algo”, para afirmarse a si mismo contra toda negación, para mantener su independencia y su libertad incluso en el caso de frustración e inautenticidad.
(aquí viene un poema que no traduzco)
la lucha es primeramente con uno mismo ¿cómo define uno esa vida? ¿cómo expresa uno sus más profundos deseos? ¿cuándo se convierte uno en “eso”? ¿cómo encuentro a alguien que entienda y quien lo aceptará? ¿cómo puede la psique rechazar lo que es aceptable en la sociedad por algo como un objeto y una existencia contracultural?.
empecé la búsqueda de esclavos-objetos a principios de noviembre de 2010, después de pasar alrededor de un mes mirando los perfiles de aquellos buscando objetificación y la “construcción” de un personaje llamado Señor Oscuro, al que buscaban aquellos que deseaban rendirse completamente.
cuando considero los alrededor de 100 hombres que contactaron conmigo con algún grado de seriedad, encontré que seis meses más tarde, sólo cuatro de ellos habían perseverado en su búsqueda. obviamente la objetificación es un fetiche raro y generalmente permanece con firmeza en el reino de las fantasías no realizadas. pero ¿qué ocurre con los cuatro que parecen sinceros en sus necesidades/deseos por una existencia como esa?
es fácil simplemente catalogar a aquellos que buscan llegar a convertirse en un objeto con el escarnio de tener (normalmente pobre) autoestima, enfermedad mental, inmadurez o escapismo. de hecho algunos candidatos han presentado rasgos de esto, especialmente aquellos que buscan objetificación inducida por drogas. son aquellos que sólo pueden realizar su fantasía con la muleta de las drogas o alcohol. necesitan terapia, no un Dueño.
y aún hay pocos para quienes llegar a ser algo es una búsqueda de una meta y un acto de auto-realización. en conversaciones con estos pocos hombres encontré varias razones para sus acciones: anhelo, autenticidad, entrega, polaridad, vinculación y pertenencia, e intimidad.
anhelo
anhelo es “un persistente, a menudo nostálgico y melancólico dese; una añoranza”. noto que tal deseo está en la voz de los solicitantes. para aquellos que “sufren” por tal existencia, rechazar esta idea es imposible. una y otra vez se encuentran a si mismos esperando experimentar una entrega tan abyecta. pueden encontrarla, de hecho, en escenas cortas y momentos fugaces, pero esas experiencias no hacen por terminar esos deseos. en la mayoría de los casos la experiencia sólo amplia sus deseos y confirma si los buscadores van en la dirección correcta.
autenticidad.
quiero aclarar al respecto. el “ansia” debe estar enraizada en un fuerte sentimiento de que el estado de objetificación es auténtico y que alcanzarla traerá autenticidad a la vida de uno. debe elevarse del alma como una búsqueda de sentido y un destino irrefutable. los objetos candidatos dirán que “no tienen opción”, que   creen que “nacieron para vivir de esa forma”.
no sólo el sentimiento se eleva del interior de uno, la experiencia de tal estado, corto y limitado o como puede ser, confirmará ese sentimiento de autenticidad una y otra vez, llevando al solicitante incluso más profundo en una búsqueda más y más profunda de objetificación.
aunque la autenticidad es un requisito fundamental, hay varios estados de ser que acompañan la objetificación y por tanto le dan sentido y aumentan el deseo de serlo. como yo lo veo hay otros seis resultados que alimentan este deseo: polaridad, servicio, intensidad, conciencia alterada, vinculación y pertenencia e intimidad.
muchas de estas características obviamente existen de alguna manera y en algún grado en todas las relaciones humanas. en cualquier caso, la relación objeto/Dueño es humana, incluso si el objeto se ve a su mismo como subhumano y el dueño lo trata de esa forma. lo que diferencia significativamente la objetificación de una relación “normal” son los profundos niveles de intensidad que muestra.
es un concepto como “no límites” que hace la entrega más intensa que la variedad más comunes del mercado. por otro lado, debe señalarse que cada relación va a tener límites. en el caso de la relación objeto/dueño sin embargo, parece que es solo el Dueño quien tiene límites, un hecho necesario que protege al objeto y permite que su entrega sea más completa.
como un añadido he encontrado tres áreas generales que limitan mi propiedad: no haré cosas ilegales, no dañaré al objeto; y no permitiré al objeto que llegue a ser financieramente dependiente de mi.
polaridad. 
aunque una explicación completa de la dinámica del poder en relaciones bdsm traspasa este ensayo, cada relación puede ser vista como un intercambio de poder de algún tipo. la mayoría, por supuesto, solo exhibe niveles moderados de polaridad, aunque esos niveles ciertamente pueden cambiar con la actividad y el estado mental de los participantes.
lo que marca la diferencia en la objetificación es la severidad de la polaridad. los dos participantes en la relación mantiene actitudes y acciones en los extremos del comportamiento humano. por ejemplo, uno llega a ser señor, el otro la posesión del señor. es la dinámica del dominio/sumisión llevado a sus límites de control total y entrega absoluta.
se puede argumentar que tal polaridad no es alcanzable ni sostenible. esta consideración parece no desanimar a los candidatos. están determinados a buscarla y vivirla tan plenamente como sea posible.
servicio.
como en muchas relaciones humanas y especialmente en las relaciones Amo/esclavo, hay una fuerte necesidad en el candidato de servir. este servicio, como escribiré más adelante en este ensayo, llega a convertirse en una cumpulsión hacia la obediencia completa, una entrega a cualquier deseo de su dueño/señor. el servicio da sentido y un lugar al objeto, una razón para ser y un propósito para vivir.
intensidad.
los candidatos muestran un deseo por experiencias que son marcadamente más intensas de lo habitual. buscan soportar hasta el extremo, así que, por ejemplo, cuando son azotados, quieren ser azotados hasta sangrar o cuando son follados, quieren que la acción sea forzada, incluso como si fuera violado.
uno nota en sus deseos que no quieren más actividad moderada. en cambio buscan la experiencia última, como un atleta que busca romper records o buceadores y patinadores que buscan emociones.
conciencia alterada.
la subcultura bdsm está familiarizado con términos como subespacio, o experiencias extracorpóreas. los científicos sociales llaman a estos acontecimientos estados alterados de conciencia. los aspirantes buscan vivir en un estado alterado de conciencia como objetos continuamente (24 horas al día, 7 días a la semana, 365 días al año). 
aquí pierdo las palabras. hay una gran variedad de estados alterados de conciencia y puedo escribir sobre varios de ellos, pero el sentimiento de “objetidad” desafortunadamente escapa a mi prosa. lo que puedo decir es que aquellos que buscan la objetificación tienen un sentido de lo que significa y saben cuando entran en él. sin embargo, es general sólo he hablado con hombres que han vislumbrado parcialmente esa experiencia.
por otro lado, esas experiencias, como he escrito más arriba, les llevan a buscar más de lo mismo, más profundo y de manera más continuada.
vinculación y pertenencia.
lo que he experimentado, al menos de alguna manera, es que la relación dueño/objeto establece un lazo cercano y un fuerte sentimiento de pertenencia. esta es otra forma de describir el aspecto “espacial” de la relación que el objeto sabe a donde pertenece. tal sentimiento le da a uno un sentido de seguridad y añade el propósito y el sentido. la relación, en ese sentido, provee un mapa “psiquico” del objeto para colocarlo en un cómodo, seguro y discernible, tiempo y espacio.
cualquier sentimiento de soledad y aislamiento se resuelve, me parece, por la propia naturaleza de la relación. incluso experiencias como el aislamiento, el encarcelamiento, o el silencio llegan a ser manifestaciones de la relación, y el resultado directo de la acción del dueño. el objeto no puede olvidar que “la cadena de mi dueño me mantiene aquí” o “mi dueño me ha puesto en esta jaula”.
finalmente la actividad física tal como el servicio doméstico o de oficina, o actividad sexual, es fácilmente comprensible como “mi dueño puede ordenarlo porque le pertenezco”.
intimidad.
para aquellos que sienten la necesidad de “pertenecer”, una de las mayores recompensas es la intimidad que desarrollan en la relación, incluso en aquellas donde la indiferencia es el estado usual del dueño y la separación, el estado usual del objeto. entrega, polaridad e intensidad, se combinan para hacer la intimidad más completa, más penetrante que la mayoría de las otras relaciones. el objeto ha accedido a no ocultar nada al dueño, y el dueño, en cualquier caso está en posición de aprender todo lo que se debe o puede saber de su posesión.
¿cómo entonces, se vive esta vida? ¿cómo será? ¿qué aspectos de sus deseos son realizados en la práctica? en respuesta a estas cuestiones tengo que entrar en el reino de la fantasía yo mismo, ya que sólo tengo experiencia de estas relaciones en parte y no plenamente?
una reflexión religiosa.
en la consideración de una posible fotografía de una vida objetificada, se me presenta su similitud con el ascetismo, que son “principios y prácticas de un asceta, (como la renuncia a las comodidades materiales por autodisciplina austera, especialmente ocasionado por un acto de devoción religiosa); autonegación y austeridad. es la doctrina de que la vida ascética libera al alma de las ataduras del cuerpo y permite la unión con lo divino”.
hay obviamente, dos distinciones que deben señalarse en esta reflexión. la primera es que la disciplina, aunque empieza con el consentimiento, llega a ser impuesta. segunda, la “unión con lo divino” e en vez de unión con un humano que toma los atributos de la divinidad. déjame llevar esta reflexión más allá.
para aquellos que están familiarizados con la vida de un monasterio o de ermitaños (sólo difieren entre sí en términos de intensidad) la disciplina es sólo auto-impuesta en la medida en que el monje o ermitaño voluntariamente se somete a la disciplina de las reglas de la comunidad o el abad, que entonces toman sobre ellos el papel de autoridad. en situaciones más extremas, hay ermitaños que viven solos, pero en general los ermitaños modernos viven en comunidades sueltas de celdas solitarias o chozas, como los camaldulenses o los cartujos.
la segunda distinción es más difícil de racionalizar: el dueño se convierte de persona en un “dios” para el objeto. señalaré, sin embargo, que muchos aspirantes buscan un superior al que obedecer y mientras algunos tienen objeciones éticas o religiosas para considerar al dueño divino, algunos lo hacen fácilmente.
hay, de hecho, algunas aproximaciones teológicas a este concepto, si uno es capaz de poner a un lado la doctrina comúnmente aceptada del judeo cristianismo. el gnosticismo y el paganismo creen que la divinidad está dentro de cada persona. no está, por tanto, completamente fuera del reino de las creencias ( al menos para algunas personas) que el objeto puede estar llamado o incluso desee, servir al dios-en-el-hombre al cual ha consagrado su vida.
dicho esto, veo la vida del objeto reflejada en cinco actividades primarias: entrega, obediencia, servicio, placer, silencio, devoción y empoderamiento.
entrega
la autenticidad del objeto le lleva a entregarse, a rendirse, la primera acción necesaria para la creación de una relación de objetificación. se entrega a sí mismo al dueño. haciendo eso, ambos, el objeto y el dueño acogen los privilegios, responsabilidades y deberes, inherentes a este tipo de relación.
nótese aquí que tras una adecuada discusión, negociación y logros de acuerdos mutuos sobre la definición de la relación de objetificación, es el aspirante quien empieza la relación (se hablará más de este tema en la sección sobre el proceso). digo esto para enfatizar la naturaleza consensuada de la relación. el aspirante se ofrece libremente al que va a ser dueño, quien acepta el regalo de él mismo que se le ofrece. de esta forma no hay lugar para la violencia, la captura o la fuerza.
el objeto es regalo. por su parte el dueño debe aceptar el regalo. para cada uno hay obligaciones inherentes al dar y al recibir. estar obligaciones se manifiestan en las cinco actividades primarias enunciadas arriba, la entrega debe ser puesta la primera de ellas.
entrega se define como “renunciar a la posesión o control en otro, por imposición o compulsión, ceder en favor de otro”. en este caso vemos una definición más exacta de anhelo, es tan intenso como para llamarlo compulsión. para el tema que tratamos, la palabra “imposición” no es adecuada. lo que se da libremente es el control así que el objeto no se pertenece más a si mismo sino que es poseído por su controlador, su nuevo Amo y Señor.
quisiera añadir que la entrega es continua y sin vacilación o reconsideración. decide actuar de acuerdo con la voluntad de su dueño siempre. demuestra un tipo de pasividad que siempre responde a las órdenes y requerimientos del Amo de una manera positiva. cuando leo estas palabras es obvio que hay un cierto tipo de idealismo inherente en ellas. es ese idealismo el que hace la verdadera objetificación “difícil” de realizar, pero no tan difícil como para disuadir de intentarlo. la entrega lleva de forma natural al servicio y la obediencia.
servicio y obediencia.
no debe haber nada pasivo en la vida del objeto, aunque expresado en estos términos puede parecer extraño. en realidad, si el objeto no añade nada a la vida del dueño, la posesión del objeto deja de tener propósito, excepto quizás como un objeto de decoración caro y costos. por lo tanto la obediencia y le servicio son atributos necesarios de la objetificación. es la voluntad de obedecer la manifestación de la obediencia a través del servicio, lo que distingue al objeto de aquellos que buscan encarcelación para satisfacer su fetiche de bondage y prisión. he tenido varias aspirantes que confunden el bondage con la objetificación y al amo/propietario con el rol de un carcelero.
la obediencia es la marca del verdadero objeto. ¿alguna vez has oído a una silla rechazar que se sienten en ella? creo que no. mirando sólo la objetificación en sí misma, el servicio será una meta primaria del objeto.
en la práctica, esto le conduce a él mismo a actividades como tareas domésticas, trabajos externos y cualquier cosa que el dueño desee que el objeto haga.
placer 
la obediencia y el servicio conducen al placer. por otro lado el dueño debería ciertamente recibir placer y satisfaccción de esas dos actividades. igualmente, si no auténticas, uno esperaría que el objeto también recibiera algún tipo de placer por su realización, incluso si estos son sólo de naturaleza psíquica o espiritual. veo el placer como experimentado de tres formas: emocional, sexual y sadomasoquista.
el placer emocional será un exceso de justicia, paz, alegría y cierta clase de disfrute. es de la clase sentida por parejas cuya relación ha crecido y madurado a lo largo de los años. es un amor que ha cambiado su brillo y romanticismo por la certeza y la felicidad. este tipo de placer se encuentra teniendo el entorno ordenado como uno desea. 
también veo otros dos aspectos del placer, aunque tengo que admitir que tiene más que ver con mi propia líbido y preferencias sexuales. el recorrido de otro dueño puede variar. yo veo al objeto como una herramienta para mi completa satisfacción de la forma y en el momento que yo desee. como un hombre que cambia alternativamente, por decirlo de alguna manera, esta satisfacción es tanto homosexual como sádica. obviamente la realidad es que otros estarán de acuerdo con esta perspectiva.
silencio
como cualquier otra posesión, el objeto espera por su Dueño. a este respecto mi experiencia es que la espera es una actividad frecuente. pero lo que digo es esperar por directrices y órdenes. puede pasar,de hecho, mucho más tiempo simplemente “almacenado” hasta que el Dueño tenga deseos de su servicio. en la práctica, por supuesto, tendrá una rutina diaria establecida por su dueño, podría mitigar tanto el silencio como la inactividad.
silencio implica dos características de un objeto. primero, no hace peticiones y segundo, no ofrece resistencia. el silencio es la manifestación de la completa entrega de la voluntad de su Señor. habla cuando le hablan o cuando siente la necesidad de hacerlo para cumplir más perfectamente la voluntad de su Amo.
de lo dicho, siento que es importante que el Amo participe con su objeto en períodos de diálogo para orientar mejor al objeto en su camino de servicio y obediencia. en vista de eso personalmente pienso que el mantenimiento de un diario facilitaría las reflexiones del objeto sobre su estado y crecimiento hacia su propia autenticidad.
adoración
uno de los conceptos más difíciles de afrontar sin prejuicios (ni siquiera el concepto de objetificación es suficientemente difícil) es que la propiedad lleva al señorío y en algún momento el señorío lleva a la adoración: “amor reverenciado y devoción a una deidad, un ídolo y un objeto sagrado. las ceremonias, oraciones y otras formas religiosas por las cuales este amor es expresado”.
es exactamente a causa de esta definición que la adoración es probablemente la característica más controvertida de la objetificación. en nuestra cultura judeo cristiana es en términos inciertos, visto como idolatría y podría ser catalogada como blasfemia.
¿qué hace la adoración? reconoce y exalta al dueño como su superior, ofrece alabanzas y adoración a él como Amo, Señor y Dios. haciéndolo así, para aquellos de nosotros que sentimos la llamada de la propiedad, nos da placer, confirma lo profundo de la relación, y (como se explica más abajo) empodera al Amo en su papel.
la adoración, debe decirse, sólo funciona en el contexto de un cierto tipo de teología. esta teología, tal y como lo veo, reconoce la naturaleza divina del hombre y adora esa naturaleza en él. también reconoce que el objeto está dotado de esa naturaleza divina. el objeto adora al dios en su dueño y por tanto reconoce a dios en él mismo.
uso la minúscula en el párrafo anterior intencionadamente. creo que es necesario diferenciar, aunque teológicamente puede ser imposible hacerlo, el dios en cada hombre del dios como absoluto inalcanzable, incognoscible origen de todo ser.
empoderamiento.
si el anhelo es el principio del deseo por la objetificación, su propósito es el mutuo empoderamiento de los dos individuos de la relación. uno empodera al otro para alcanzar su autenticidad única. de hecho, ninguno puede llegar a ser sin el otro. no hay objeto sin dueño y un dueño no puede ser si él o ella no posee.
ya que la entrega consciente es energía, sin poder personal a la voluntad de su dueño, el objeto se encuentra a sí mismo siendo plenamente él mismo. igualmente, con la energética entrega del objeto a su señor, el dueño alcanza a ser más de lo que alguna vez pudo ser sin el objeto.
en la práctica, el empoderamiento toma muchas formas -servicio, asistencia, apoyo, valor, creatividad, añadida, libertad para algunas actividades con el fin de participar en otras. en este sentido, la relación objeto /dueño empodera especialmente al añadir esfuerzo emocional a lo que de otra forma serían meras estructuras de pensamientos intelectuales. “saber” que eres poseído o que tu “posees” es ciertamente una experiencia distinta a cuando las relaciones son mostradas por acciones a tiempo real.
experimentar el sentimiento de servicio o de ser servido hace la relación, y por lo tanto a las personas en la relación, más consciente de su lugar en el universo, lo que, espero, se refleja en el logro de una vida más auténtica.
el proceso.
uno de los temas con los que uno se enfrenta una y otra vez en la discusión de objetificación con los aspirantes tiene que ver con la comprensión del solicitante de cómo debe parecer nuestra relación. la discusión gira alrededor de dos cuestiones realmente. la primera cuestión se reduce a ¿dónde vamos a terminar? y la segunda es ¿cómo llegamos allí? en cuanto al fin, creo que este ensayo describe mi intención de llegar a un punto donde ambos puedan encontrarse. admito libremente que faltan detalles d horarios, actividades, tareas, acontecimientos, finanzas, trabajos, inmovilizaciones, personal y familiar relaciones y un montón de otros “que” y “que si” interrogantes. omito a propósito estos detalles porque son específicos de tiempo, lugar y persona. cuando viene la práctica, nada de eso se ajusta.
antes de que la objetificación tenga lugar el que va a ser dueño y el solicitante deben ciertamente haberse comunicado lo suficiente sobre lo que cada uno quiere de forma que compartan una idea común de lo que objetificación significa en la práctica actual.
en cuanto a ¿cómo lo conseguimos? es un proceso que incluye discusiones, experimentación, reflexión sobre la experiencia, más discusión, una decisión sobre el siguiente paso, más experimentación, etc. hasta que el proceso les lleve al final de la discusión o la objetificación del solicitante. tiene que  ser un proceso de paso a paso.
creo que el mantenimiento de un diario facilitará la reflexión completa de este estadio de reflexión y experimentación. idealmente el solicitante debería escribir un mínimo de 160 palabras (más o menos) cada día. en cuanto al objeto puede escribir todo lo que le guste y necesite para que sea un foro de pensamiento libre. el propósito es para el solicitante documentar sus pensamientos durante el período de prueba, como una ayuda a la reflexión y subsiguiente toma de decisiones.
déjale pasar una noche en la oscuridad encadenado a la pared de la mazmorra y dale tiempo para enseñarle lo que será. puede que sepa como se sentirá sin la experiencia real de estar allí, encerrado, a oscuras, y probablemente incómodo. sólo tiene suposiciones no probadas.
déjale pasar un día en su escritorio trabajando desnudo, encadenado, con un butt plug insertado en su culo y obligado a arrodillarse cada vez que su dueño aparece. déjale chupar la polla de su amo cuando se lo ordena, dormir cuando se le dice, comer lo que se le da, sin diversión, sin navegar, sin chatear, televisión, revistas, mensajes instantáneos, jugar a juegos o leer correos salvo para negocios.
¿sabe realmente cómo se sentirá? creo que no. primero vive la experiencia ¿qué viene ahora? pensemos sobre ello seriamente ¿qué me gustó? ¿qué no me gustó? ¿cómo me sentí?
el tiempo pasado sólo es un ensayo. no debe haber expectativas de lo que viene a continuación. la idea es permitir nueva información que dar al aspirante y al que será dueño sobre el futuro desarrollo de la acción. lo mismo se aplica al que será el dueño que tendría un aprendizaje real, como el aspirante.
paca considerar la objetificación a tiempo parcial, intento animar al aspirante que piense sobre estas líneas. sólo teniendo experiencias parciales puede el que será dueño y le aspirante imaginar razonablemente cómo será una relación de larga duración y a tiempo completo.
ok ¿cómo es una a tiempo parcial? parece exactamente como una a tiempo completo, y de larga duración, excepto que tiene un claro inicio y una fecha final cordada. cuando llega al final, se acaba y vuelve a ser él mismo hasta que una futura objetificación se produzca. existe, por supuesto, la posibilidad real de objetificación a largo plazo o a tiempo parcial, peor esa es una conversación que ocurre tras algunas experiencias a tiempo parcial o de corta duración.
en algún punto el que será dueño sentirá la preparación por parte del aspirante para encaminarse a algo más formal, una inquietud para llegar a ser más objeto y menos un agente libre. por otro lado el que será dueño sentirá una inquietud por su parte para encaminarse hacia una relación más clara y definida.
cada dueño debe diseñar su propio proceso. por mi parte requiero del aspirante escribirme una petición inicial, la información de lo que sera la base para el primer contrato, aunque no tenga valor legal ninguno de los escritos producidos en estos ejercicios. encuentro que el acto de escribir y la discusión que inevitablemente y necesariamente ayudan ambos a crear un documento que refleja adecuadamente sus mutuos deseos por la objetificación.
el ejercicio también producirá definiciones y establecería claramente expectativas así que ambas partes tienen una oportunidad para entender mejor lo que otros quieren y necesitan. poniéndolas en palabras y sobre el papel clarifica el pensamiento de uno y a la vez se presentan preguntas y producen respuestas que no han sido suficientemente consideradas en discusiones previas.
la petición que pido tiene tres partes: aquello que el aspirante a objeto desea, porque lo desea, y que hará que tener sus deseos satisfechos.
el deseo original ya habrá sido expresado o en el diario del solicitante o en su conversación. de hecho los cuadros que han pintado el uno al otro está decribiendo sus fantasías-futuras formarán parte de la petición.
la segunda sección revela los deseos más íntimos del aspirante así como otras razones y cosas que han sido sugeridas al considerar la objetificación. ciertamente he hecho referencia muchas de ellas en las secciones previas de este ensayo. la tercera, el aspirante debe entender que hay un coste para conseguir lo que desea y en esta sección definirá su contribución a la relación otra vez en términos ya discutidos.
el documento en sí no tiene que ser largo o detallado. una petición inicial puede ser tan corto como tres o cuatro frases, ya que sólo se usará como la base de un contrato de corta duración, que es, uno con un tiempo comprendido entre un fin de semana y un mes. la idea es que tanto la petición y el contrato crecerán progresivamente siendo más explícito con experiencias sobre la relación. 
he encontrado que los contratos son mejores si cubren principios. fundamentos y requisitos, tales como virtud, integridad, y obediencia. normas, regulaciones y protocolos ciertamente tienen su lugar en estas relaciones pero se expresan mejor fuera del contrato. el contrato constituye la base de estos tres elementos, normalmente en un anhelo que detalla la aplicación práctica de los principios y requisitos señalados en el contrato.
mantener los contratos iniciales en un marco temporal limitado, al vivir bajo una voluntad, proporcionará una gran cantidad de material para discutir y señalará áreas que posiblemente necesite una seria reconsideración. creedme, la necesidad de discusiones posteriores y cambios, siempre te alcanza cuando uno trata de vivir lo que previamente sólo fue una fantasía caliente y erótica. la confianza en la realidad asomará su fea cabeza y desafiará todas nuestras hipótesis con respecto a un futuro juntos.
en conclusión.
es obvio que la creación de una relación dueño/objeto es mucho más un trabajo en proceso y las necesidades deben ser vistas y atendidas como tales. hay pocos modelos de los roles para tales relaciones y escasa guía para otros que podamos recoger de otras relaciones vagamente similares.
el escenario que he planteado viene del diálogo, la especulación, mi experiencia como dominante que ha vivido comprometido con un sumiso durante muchos años. todavía no puedo reclamar experiencia en ser amo/señor/dueño hasta el grado de intensidad que he previsto aquí. igualmente las razones, avisos, y actitudes que ha intentado poner sobre el papel todavía permanecen especulativas y sin historial sustancial y experiencia personal.
sin embargo estoy continuando mi búsqueda por un objeto. este ensayo, de hecho, es sobre todo un esfuerzo para comunicar mejor al objeto mi búsqueda y por tanto mejorar mis posibilidades de encontrar-lo, cualquier que sea su nombre hoy en día.
fin.
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