dolor

FdD azotes de dolor

este perro le tiene miedo al dolor, porque no es masoca, pero últimamente su Dueño le ha enseñado a desearlo, incluso a buscarlo y a añorarlo. mi Dueño desea torturarme, algo que con nadie más le apetece hacer. para El es un signo de propiedad, de dominio, de control, una manifestación del poder que ejerce sobre su propiedad. bien sean pinzas, azotes o látigo, como el de la foto, este perro ha empezado a concebir el dolor como una forma más de entrega y sometimiento.

FdD dolor y sumisión

el dolor sigue asustándome, pero cada vez veo más evidente que es necesario. y lo es por dos razones, porque mi Dueño lo desea y aumenta su control sobre mi, y por otro porque es una ofrenda que tengo que hacerle. es una forma más de sometimiento. es la expresión condensada en la pregunta ¿estás dispuesto a sufrir por mi?. ¿acaso no es esa la expresión máxima de sumisión? las pocas ocasiones donde he estado involucrado en temas de dolor he tenido la misma experiencia: sufrir como entrega, soportar el dolor porque mi Amo lo deseaba, y cuando éste terminaba, un agradecimiento profundo por haberme liberado de él. este agradecimiento acaba convirtiéndose en sumisión, más profunda aún si cabe.

bautizo de dolor

para los que no somos intrínsecamente masocas, el dolor puede llegar a constituir un problema. pero también es cierto que hasta yo me doy cuenta de lo necesario que es y del valor que tiene en una relación D/s. para un no-masoca, el dolor puede ser utilizado como castigo, y efectivamente lo es. sin embargo, igual que la espada o el metal se templan a base de golpes, el dolor ayuda a fortalecer al esclavo. hasta nosotros mismos ignoramos lo que somos capaces de aguantar en todos los aspectos y, hasta que no nos ponen en la tesitura, hasta que no nos ponen a prueba, no descubrimos nuestra verdadera naturaleza y capacidad de aguante. en ocasiones, cuando he tenido sesiones duras para mis stándares, al día siguiente, dolorido y con marcas que se iban quitando poco a poco, sería una sensación de estar por encima del mundo; de poder enfrentarme a cualquier cosa. si había soportado aquello, era capaz de todo lo que me propusiera. la habilidad del Amo está en temblar sin romper, en fortalecer sin quebrar, en avanzar sin hacer que el esclavo se detenga.
otra cuestión es si el AMO desea hacerte sufrir por su placer. ahí no hay más reflexión que la obedecer y someterse. eres de su propiedad y a EL te debes.

esperando los azotes

cuando escribo esta entrada el blog tiene casi 700 post y 5 años de existencia, así que cada vez más me asalta el temor de repetirme y de seguir escribiendo siempre lo mismo. sin embargo inmediatamente pienso que eso debe ser así porque cada vez creo más que la vida no es una línea sino una especie de espiral que se va desarrollando hacia afuera, pero que nos obliga a pasar por lugares que creíamos superados de vez en cuando. todo esto viene a que esta imagen me recuerda un hecho que he comentado alguna vez en otro post: la costumbre que tenía la inquisición de enseñar los instrumentos de tortura antes de aplicarlos, a ver si esa visión suavizaba al reo y le obligaba a confesar y a colaborar. muchos lo hacían ante la previsión de lo que les venía encima.el castigo comienza antes de aplicarse. desde el momento que se dice que vas a ser castigado.
sin embargo a mi me asusta más otra cosa últimamente, y es el temor al motivo del castigo. me atemoriza no ser castigado, sino merecer ese castigo, es decir, fallarle a mi AMO lo suficiente como para que crea que debo ser castigado. sé que no soy perfecto, pero aspiro a serlo por EL, porque ÉL se merece que lo sea. si no lo soy, por supuesto tengo que sufrir las consecuencias, pero en mi caso, saber que he fallado, ya de por sí constituiría un tormento que el dolor del castigo, más que aumentar, atenuaría.

FdD a la espera del castigo

ayer leí en un blog que pensaba solo iba sobre cuero una reflexión sobre el aspecto sádico del bloguero. poco más o menos decía que obedecer órdenes dependía del esclavo. que podía hacerlo y decir “si AMO”, pero que en el fondo dependía de él. sin embargo cuando ataba a alguien y le daba un latigazo, el dolor era real y no podía escapar, no dependía de su voluntad, y eso era lo que le excitaba.
irónicamente esta era la foto que tenía prevista colgar hoy, un Amo con un látigo. y voy a aprovechar para contestar a uno de los lectores que envió el siguiente email:
Lo primero darte la enhorabuena por el blog, me gusta mucho y me paso bastante por aquí, como ya tienes experienza en el mundo quiero decirte algo,tengo 16 años y tengo dudas porque creo que soy masoquista ya que me ponen cosas como estas pero no quiero llevarlo más allá, aparte que tampoco podría, aunque a veces pienso en estar encadenado recibiendo latigazos y me puede, me gustaría hacerte algunas preguntas personales por ejemplo, tu amo te castiga cuando le desobedeces? es decir con torturas y cosas de esas? me gustaría saberlo para ver cómo vives y cómo es la vida de un esclavo. Muchas gracias de antemano.
por supuesto que me equivoco y que mi AMO me castiga. vivimos en ciudades separadas y eso es un inconveniente, pero eso no impide que me castigue. como nuestra relación tiene mucho de control psicológico el mayor castigo que me podría dar es ignorarme, alejarse de mi, dejar de publicar el blog, o no contestar a mis sms. eso es un castigo terrible. una mirada, un gesto, una expresión de desagrado o rechazo por su parte es para mi peor que un latigazo. cuando estoy en su presencia usa el castigo físico, porque no soy masoquista, entonces el dolor es dolor, pero tampoco sin llegar a serlo. me explico. hay un dolor que se inflingue para aprender, por haber hecho algo mal. al dolor físico se une el psicológico del que he hablado antes, es una auténtico tormento. no lo he experimentado muchas veces pero no tiene por qué ser prolongado. recuerdo una vez con mi anterior amo que cometí una falta. se molestó y como castigo me pegó a la pared, me ordenó que pusiera las manos a la espalda y me dijo que me iba a dar una bofetada. tardó casi un minuto en dármela. cuando lo hizo dolió durante todo el día. estuve angustiado casi 24 horas sintiendo su mano sobre mi cara. fueron las 24 horas más sumisas que he vivido.
después existe otro dolor que es el dolor que endurece, que refuerza. ese me cuesta pero soy capaz de soportarlo sólo por una razón: porque Él quiere. si mi AMO desee que sufra, El sabe por qué y yo solo tengo que asumirlo. imagino que así como el metal se endurece con cada golpe, la esclavitud se va profundizando con cada castigo merecido o no. lo importante para mi no es sufrir,sino someterme a su voluntad.

FdD dobre vínculo

una de esas fotos antiguas, estilo vintage que dicen. ¿un juego entre dos esclavos? ¿probando a ver quién aguanta más el dolor? ¿obedeciendo una orden de su Amo? sin embargo ninguno tiene cara de estar pasándolo mal. ¿estarán tan adiestrados como para soportar fuertes dosis de sufrimiento? si fuera así no hay duda de que su vida tiene sentido, consiste en soportar el dolor para ser mejores.

FdD torturado

la esclavitud es un camino de aceptación: aceptar que ya no controlas tu vida, aceptar que otro tiene control sobre ti, aceptar las órdenes como parte de tu existencia, aceptar la pasividad y la inmovilidad, aceptar y obedecer mandatos que no entiendes…. y una de las cosas que debes aceptar es el dolor. en mi caso siempre he dicho que no soy masoquista, y mi AMO ha corroborado esa creencia, según su criterio no soy masoquista, y para este esclavo eso lo convierte en verdad incuestionable, pero también por eso, o a pesar de eso, o gracias a eso… mi AMO me ha dicho que tengo que aprender a aceptar el dolor, y en eso estoy. aceptaré el dolor que esta relación me pueda producir no porque me provoque placer, sino porque mi AMO lo desea. ¿adoras tanto a tu AMO como para sufrir por EL? es la pregunta que está en mi mente permanentemente. y mi mente contesta que si. nuestra sociedad huye del dolor, de cualquier tipo de dolor, olvidándose lo doloroso que es un nacimiento o los dolores que trae el crecimiento de cualquier ser vivo. el dolor por el dolor tal vez sea incomprensible, pero sé que el dolor que mi AMO me inflinguirá en este camino es un dolor por mi bien, para hacerme más fuerte, para curtirme, como el herrero que hace a golpes la mejor espada que se pueda forjar. porque todo dolor pasa, y lo que queda es la sensación de haber hecho lo correcto, de haber superado la prueba, de haberte hecho más fuerte.

sobre la fortaleza

la sumisión es un camino de mejora permanente, de ir cruzando límites y de ir haciéndose cada vez más fuerte. la fortaleza es una idea abandonada en el mundo moderno, pero que los esclavos debemos tener muy presentes, porque vivimos alrededor de ella. la imagen del esclavo débil no es adecuada porque hace falta mucha fuerza para poder arrodillarse ante alguien. el dolor, la vida diaria, las circunstancias en contra se nos imponen. y los esclavos aprendemos que pasan, que no son definitivas. el dolor de unos azotes, de unas pinzas, de una bofetada, es pasajero, no se queda, y es soportable. la diferencia está en el objetivo, en el motivo, en la razón de ser, en el sentido. un esclavo lo hace por el placer de su Amo y eso lo hace fuerte, muy fuerte, porque tiene una razón para soportar el sufrimiento inherente a la existencia.

un perro callejero

hace algún tiempo que no escribo en el blog. las últimas anotaciones estaban programadas hace tiempo y fueron publicadas automáticamente. durante este tiempo he estado inmerso en una crisis personal por diferentes circunstancias. nunca hasta este momento se me había planteado el problema que otras personas que llevan diferentes blogs se habían planteado: ¿hasta donde mostrar la intimidad de uno? cuando comencé esta experiencia la viví como una forma de catarsis, de expresar mis frustraciones al ser un esclavo sin amo, de desahogarme. pronto sin embargo apareció mi amo y se convirtió en una manifestación de mi devoción por El. en las últimas semanas algunas cosas han cambiado. en estos momentos esa crisis por la que he pasado ha significado el fin de la relación de Dominación/sumisión que mantenía. ahora soy un perro callejero, un perro sin amo. no voy a entrar en detalles porque eso pertenece a la intimidad de mi amo y mia. si, algunos perros tenemos intimidad, que es cuando nos vamos hacia un rincón y comenzamos a lamernos las heridas en un intento de que curen. quería ser sincero con la idea original de este diario: mostrar como vivo mi ser de esclavo y de sumiso. y esto forma parte de la vida de un esclavo. esconderlo sería flasear las realidad y lo que quiero es afrontarla. pretendo continuar con el diario, me temo que lo voy a necesitar ahora más que nunca. no renucio a vivir una relación de sumisión porque sencillamente no puedo hacerlo, una vez comenzado este camino no se puede abandonar; bueno, realmente sí se puede, pero no a condición de amputar una parte muy importante de mi que no quiero eliminar. les invito a todos a seguir visitando el blog y a participar más activamente en él, al menos así nos encontraremos cibernéticamente.

En la moto de mi AMO XXII

no sabía lo que había pasado, cuándo el comprado se había ido dejando sitio a mi AMO o cuándo las caricias de uno se transformaron en las caricias del otro. sólo sabía que estaba allí y que había cambiado. me había reencontrado con mi AMO y sabía que había dejado atrás mi vida anterior. ya no existía nada. no tenía casa; mis amigos no volverían a saber de mi, ni mis familiares. aquello había terminado. ahora era un esclavo, SU esclavo.
parecía que El pudiera leer mis pensamientos porque me acarició la cara con su mano enguantada, como cuando se acaricia a un perro cuando ha hecho algo bien. luego, en un movimiento muy rápido, me levantó y me dio una de las bofetadas más fuertes que me han dado nunca. mordí la mordaza y mi cabeza se giró por el impulso. sin embargo inmediatamente volví a mirarle fijamente, no de forma rebelde o soberbia sino con orgullo y honor, diciéndole que estaba dispuesto a recibir todo lo que quisiera darme. EL pareció entenderlo así porque sonrió y volvió a apretarme los pezones hasta que me ardieron.
entonces desapareció de mi vista y al regresar llevaba una fusta plana, parecida a un matamoscas. con ella empezó a recorrerme el pecho, poco a poco. al principio los golpes eran suaves, pero repetitivos y constantes. fue cambiando del pecho izquierdo al derecho y luego al abdomen, para bajar finalmente a los muslos. no podía calcular el tiempo pero cada vez los golpes se hacían más intensos y secos y el dolor iba haciéndose más agudo, especialmente cuando dejaba de golpear una parte y comenzaba con otra. parecía como si al dejar de golpear apareciera toda la sangre y eso aumentara la sensibilidad y la sensación de dolor.al principio intentaba mantenerme erguido y mirar de frente el dolor. me concentraba en la respiración que intentaba compensar lo que sentía, pero llegó un momento en que no pude y en vez de asumir e integrar el dolor quise huir de él. comencé a respirar agitadamente y a revolverme para intentar soltarme de las ataduras, pero no podía. mi AMO seguía golpeando y yo comencé a gritar. era consciente de que estaba perdiendo la dignidad frente a EL. “tienes que aguantar”, me decía a mi mismo, pero no conseguía que mi cuerpo me obedeciera. de los gritos pasé a las súplicas pero los gruñidos eran los mismos, no había diferencia.entonces comenzó a golpear la espalda. imaginaba todo el cuerpo colorado por los golpes de la fusta: muslos, pecho y ahora espalda. intentaba recomponerme, volver a concentrarme en la respiración, en el aire entrando y saliendo de mis pulmones pero el siguiente golpe echaba por tierra todos mis esfuerzos. buscaba desesperadamente una forma de salir de allí. fue en ese momento cuando me vino la respuesta. no hay que huir, no se puede huir, EL no quiere que huya. no puedo huir del dolor, tengo que aceptarlo, que asumirlo, que hacerlo mio. cerré los ojos y me concentré en cómo recorría mi cuerpo, en como hacia sentir partes de mi que estaban muertas. cada golpe con la fusta era una llamada de atención sobre un lugar que no conocía. el tiempo pareció detenerse y el escozor de la piel colorada eran como oleadas que me inundaban, como las ondas, que se extienden al tirar una piedra en un líquido. de pronto noté cómo mi respiración se sosegaba y se hacía más profunda. no existía nada, sino mi cuerpo y yo. nunca había estado tan concentrado en nada como en ese momento. el dolor fue desapareciendo, mis brazos entumecidos dejaron de estar allí, incluso el plug pareció formar parte de mi cuerpo. los golpes seguían pero no los notaba; estaba en medio de una extraña paz. levanté la barbilla y abrí los ojos. disfruté de ese momento que no tengo ni idea de cuánto duró.

(continuará)

cuero y cadenas

son sin duda la combinación perfecta: el brillo metálico de las cadenas sobre el negro brillante del cuero. pueden aparecer como el collar del perro, como parte de un buen arnés o como sujeción para el esclavo… de muchas formas, de cualquier forma, la cadena y el cuero siempre pegan.
en una sesión son una herramienta muy útil, si no imprescindible, para sujetar a un esclavo. sirven para mantenerle los brazos elevados, tirar de ellos, mantenerlo tenso, mostrando sus músculos… produciéndole dolor. en estas circunstancias es conveniente tenerla la boca bien amordazada, no sólo para evitar que los vecinos lo oigan, sino especialmente para aumentar su sensación de impotencia. se pierde la esperanza, haya posibilidad o no, de recibir ayuda. entonces solo queda el esclavo a solas con su AMO y su dolor.

sirven en definitiva para mantenerlo controlado, sometido, inmóvil. al contrario que las cuerdas, las cadenas son capaces de mantener sujeto a un sumiso sin el peligro de cortarle la circulación. otra ventaja es que es muy difícil liberarse de un encadenamiento. las cuerdas pueden aflojarse con tiempo y trabajo, una cadena, cuando se cierra el candado, o tienes la llave o un potente soplete. una cadena es la mejor solución para tener un esclavo sujeto pero con libertad de movimientos, que pueda llegar al baño, por ejemplo, pero que no pueda salir de la habitación. a colación de esto, una propuesta para los Amos. la tortura aumenta cuando estás encadenado, por ejemplo, a la cama por el collar del cuello y la llave del candado está a pocos centímetros….tan lejos pero a la vez tan cerca. eso puede llegar a ser desesperante.


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