Archivo Diario: 09/04/2018

día 3007 de esclavitud, 979 de castidad

el objeto pensó durante un tiempo que eso de ponerse cosas: cuero, botas, etc. no era una mera cuestión estética. eso no duró mucho tiempo porque pronto se dio cuenta de que era la sumisión lo que realmente le excitaba y le motivaba.
a partir de ahí el camino cambió, el recorrido se hizo otro. esto se convirtió en un camino existencial, profundo y no material. ahora el Dueño afirma que este era el objetivo, y que ya prácticamente está.
el objeto podría estar desnudo permanentemente, pero no dejaría de ser una propiedad del Dueño; aunque ahora también sabe que nunca va a estar plenamente desnudo porque siempre estará la jaula. el apéndice del objeto ya no estará nunca suelto y “libre”.
esto comprende que a muchos el nuevo concepto de ser una propiedad puede resultarle chocante, pero así es como se siente y vive el objeto. si la libertad es un valor tan absoluto ¿por qué no puede alguien renunciar a ella?
sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.

FdD tareas varias

hay algo en el servicio personal, algo que hacían los criados, que después de las revoluciones burguesas del XIX se convirtió en algo bajo, humillante y hasta cierto punto degradante. vestir al Señor, lavarlo, limpiarle la ropa o lustrarle los zapatos eran formas cotidianas de marcar la diferencia de clase entre unos y otros. eso se ha perpetuado hoy en día en rituales del bdsm donde el inferior realiza esas tareas con respecto al Superior. en muchos encuentros bdsm el lustrar las botas se convierte en una práctica de los sumisos hacia los Amos. en la sociedad actual que pregona la igualdad a ultranza, servir es tan difícil como ser servido. a muchos Amos les cuesta que les hagan determinadas tareas, cuando precisamente ese es el sentido de la sumisión y de la vida de los inferiores.

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