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FdD lo que es

el objeto es consciente de que ya no podrá escapar de él, del cuero, del latex como fetiche. mientras viva ver a alguien con cuero, o latex, captará su atención y sentirá una cierta punzada en el estómago. es inevitable. sabe que es un fetichista redomado. tiene conciencia de ello y ha dejado de luchar contra lo que no se puede luchar. se ha roto hace tiempo el círculo ese del que hablan por internet, el de sentirse culpable por tus propios instintos para luego reprimirlos hasta la siguiente ocasión en que exploten de la peor forma posible. el objeto acepta que es un fetichista, acepta que es un inferior, un esclavo, acepta que pertenece al Dueño y toda esta aceptación le produce mucha calma y tranquilidad. cuando piensa en toda la energía desaprovechada intentando luchar contra uno mismo…. todo eso acabó y ahora es lo que es y no intenta cambiarse más que para mejorar y servir más y mejor al Dueño.

día 3252 de esclavitud, 1224 de castidad

el objeto ha regresado del viaje lleno de energía y bastante positivo, aunque también triste por tener que volver al mundo de los humanos.estar prácticamente dos días en silencio es una bendición, tener que regresar a una situación donde parecer humano, una condena.
al menos el día terminó bien y el objeto puede estar tranquilo y descansado.
sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.

FdD polos opuestos

cuero frente a latex, un clásico; al igual que lo es hombre frente a animal, Superior frente a inferior, Dominante frente a sumiso, cara frente a máscara. el bdsm está lleno de extremos, de polos opuestos que se complementan hasta el punto de crear una unidad, una complementariedad. por un lado lo Superior, Dominante, ordenando; por el otro lo inferior, sumiso, obedeciendo. en el bdsm el equilibrio no es el punto medio, sino la combinación de los extremos.

día 3251 de esclavitud, 1223 de castidad

regresar de servir al Dueño siempre es igual, traumático, y esta vez no es una excepción. después de un viaje tranquilo el objeto llegó a casa a primera hora de la mañana. en el avión el objeto vuelve a preguntarse si alguno de los pasajeros imaginaba que lleva una jaula y es propiedad del Dueño.
el objeto pasó el resto del día intentando descansar de lo intenso que fue este viaje. aunque corto, apenas dos días, ha sido muy fuerte, más psicológica que físicamente.
sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.

FdD salvado

esta imagen muestra de alguna manera los efectos del entrenamiento del Dueño en el objeto. si hubiera que explicar qué ha hecho el Dueño al objeto, esto diría que le ha dado la paz y la calma existencial. cuando el Dueño encontró al objeto, esto estaba perdido, muy perdido. ya ha comentado en muchas ocasiones que disfrutaba de un cierto éxito social, posiblemente envidiado por muchos. sin embargo, en su interior más profundo, el objeto estaba angustiado y triste. se sentía extraño en todas partes y por lo tanto que no pertenecía a ninguna. nadie se dio cuenta de ello, salvo el Dueño. después de estos años de entrenamiento esa angustia ha desaparecido. el Dueño ha ido desmontando sistemáticamente todas las ideas, juicios y valores que se habían introducido en el objeto durante tanto tiempo y ha ido colocando cada cosa en su sitio. ahora el objeto sabe cuál es su lugar en el mundo, para qué está aquí, para que se levanta cada mañana. y ante eso sólo puede arrodillarse, mostrar las manos atadas y expresar la profunda sumisión y devoción que siente por el Dueño por haberle salvado.

día 3250 de esclavitud, 1222 de castidad

el objeto durmió igual que ayer, con las botas de goma rojas y los grilletes unidos por delante. estaba tan cansado que el Dueño tuvo que despertarlo. después de desayunar y ducharse el Dueño le dijo que quería que dedicara todo el tiempo posible a leer o escribir, algo que no puede hacer normalmente en canarias. el objeto entró en la celda y a los pocos minutos el Dueño diciendo que quería ponerle una mordaza dura, estricta a ver cuanto conseguía aguantarla.
tras probar varias opciones se decantó por una consistente en una bola pegada a un trozo de cuero. se la puso en la boca al objeto y le apretó bastante hasta el punto de hacerle daño al objeto. salió un segundo y volvió a entrar, uniendo los grilletes a la espalda. la situación fue suficiente para excitar al Dueño que volvió a correrse observando a su objeto atado y amordazado.
-Vas a matarme – fue lo último que dijo entre gemidos. el objeto no pudo contestar porque estaba fuertemente amordazado.
antes de cerrar la puerta con llave, el Dueño soltó los grilletes a la espalda y los unió por delante, permitiendo cierto movimiento. gracias a eso el objeto pudo pasar la mañana trabajando, leyendo y escribiendo como quería el Dueño.
debido a los grilletes el objeto no lleva reloj por lo que el paso del tiempo es un poco extraño. el objeto perdió pronto la noción y no sabe lo que ocurrió a continuación salvo por indicaciones del Dueño.
la mordaza apretaba mucho pero el objeto la aguantó bastante bien pesar de que llegaron a dolerle un poco los dientes y la mandíbula. el Dueño entró de vez en cuando a ver cómo estaba el objeto que seguía amordazado, con los grilletes unidos y las botas de goma rojas que han resultado ser extremadamente cómodas.
en un momento dado, no sabe muy bien cuando, el Dueño sacó al objeto y se tumbó en la cama., ordenando al objeto que le pusiera las botas altas, algo que costó bastante porque, al estar unidos los grilletes, su capacidad de maniobra era mínima. aún así lo consiguió y le Dueño se abrió de piernas y ordenó al objeto que le comiera el culo primero y luego la polla. el Dueño gemía de placer pero no era suficiente.
-Si no me corro tendré que castigarte- dijo, por lo que el objeto aumentó sus esfuerzos.
el Dueño iba llevando al objeto hasta donde quería: a un lado de la cama de rodillas mientras le ponía las botas encima, en la cama con los brazos sobre su cabeza unidos los grilletes, etc. el objeto no era más que un juguete sexual en manos del Dueño. y entonces el Dueño volvió a correrse otra vez.
el objeto estaba tumbado boca arriba, con los grilletes unidos por delante y las botas rojas puestas.
-Vamos a dormir un poco -dijo el Dueño- Baja profundamente, tú abajo porque no eres nada y tienes que estar ahí mientras tu Dueño está arriba.
esas palabras fueron suficientes. después el objeto se enteró, porque se lo dijo el Dueño, que estuvo tumbado dos horas pero no durmió en ningún momento. todo el tiempo estuvo plenamente consciente, cayendo tal y como había ordenado el Dueño. todo ese tiempo cayendo y cayendo en un cada vez más profundo subspace. pronto perdió el control sobre su cuerpo. antes de decirle esas palabras el Dueño le había puesto un antifaz así que estaba sumido en la más profunda oscuridad.
pronto también el cuerpo empezó a quejarse de su inmovilidad y los músculos dolían pero el objeto seguía cayendo más y más, hasta perder por completo la noción del tiempo. los grilletes parecían aumentar de peso pero el objeto no podía hacer nada para evitarlo porque no podía moverse ni un centímetro.
en su caída arrasó con todo. cualquier tipo de resistencia desapareció, cualquier barrera u obstáculo, cualquier impedimento o pero que pudiera tener y no hacía más que repetir: “No eres nada, no tienes derecho a hablar, ni a mirar a los ojos al Dueño”.
dos horas de caída, resultaron mucha caida y cuando el Dueño vino a levantar al objeto se dio cuenta de que estaba muy abajo. primero le quitó el antifaz y le obligó a abrir los ojos, algo que pudo hacer con mucha dificultad.. mientras el Dueño le hablaba para sacarle de ese estado. el objeto notó como dos lágrimas se le caían por los lados de la cara, pero realmente no podía moverse lo más mínimo, ni hablar. era como estar encerrado en un saco de cuero con correas y candados, o fuertemente momificado con cinta americana.
con mucho esfuerzo consiguió que el objeto volviera a poder moverse. sin embargo su mente quedó en ese estado, sin resistencias, vacía, centrada en el Dueño, sin otro pensamiento o pretensión que obedecer.
lo que pasó a continuación no sabe muy bien el objeto por qué fue. el Dueño lo sacó de la cama y lo llevó a la celda donde lo sentó en una silla. el objeto apenas respondía, manteniendo el silencio y la vista fija en el suelo. entonces el Dueño cogió una cadena y la enganchó a los grilletes por detrás del respaldo de la silla, justo dejando los brazos a los lados del cuerpo, pero sin poder separarlos. añadió una mordaza de cinta americana y el antifaz dejando allí al objeto, nuevamente atado y a oscuras.
no sabe el objeto cuanto tiempo pasó pero diría que un par de horas. de tiempo en tiempo aparecía el Dueño para preguntar si estaba bien y decir que “aquello era necesario”, que “aquellas cadenas eran la libertad y la felicidad del objeto”; a lo que el objeto sólo podía afirmar con la cabeza.
el objeto oyó como llegaban unos invitados que tenía el Dueño y pensó lo irónico que era que estuviera allí, encadenado, amordazado y con la jaula mientras el Dueño disfrutaban en otras habitaciones de la casa, de una comida con sus amigos o familiares.
cuando terminó volvió a donde estaba el objeto y le dijo lo orgulloso que estaba de que el objeto hubiera estado así. eso sorprendió al objeto porque no le había parecido mucho tiempo.
el Dueño le quitó la mordaza y el antifaz y lo sacó de donde estaba, le puso las cadenas por delante y se las volvió a unir y añadió el collar de metal que hace juego con los grilletes pero que no le había puesto al objeto hasta ahora. el Dueño estaba excitado y subió los pies del objeto a la cama, atando las botas rojas.
-¡Quiero que te saques la leche y que te duela!- dijo, después de haberle puesto al objeto otra vez la mordaza de por la mañana.
esta vez fue todo muy rápido. el objeto se ordeñó enseguida y se manchó todos los calzoncillos. el Dueño lo hizo casi inmediatamente después.
este viaje, aunque corto, está siendo muy intenso tanto física como psicológicamente. los estados en los que está entrando el objeto por obra del Dueño son más profundos que nunca y el objeto se pregunta si realmente hay un límite para esto.
la noche que llegó, en la hamburguesería hablando con el Dueño se planteó algo así y el objeto preguntó si se podía bajar más, a lo que el Dueño contestó “Aún no he terminado contigo”. cuando el objeto preguntó a que se refería el Dueño sólo peguntó “¿Sabes cuales son los efectos de una lobotomía?”
sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.

FdD combinación perfecta

esta es una de esas “combinaciones perfectas”, cuero con sendras. siempre pegan, siempre se llevan bien…. para los fetichistas al menos. las botas repujadas siempre activan en la cabeza del objeto la idea de que las lleva un Superior. es algo que el Dueño ha introducido en su mente porque no tiene conciencia de haber pensado eso antes de pertenecerle. ahora, cada vez que ve unas así, no puede evitar pensar que quien las lleva es un Dominante. el objeto es plenamente consciente de que es un “prejuicio”, pero no puede evitarlo, tampoco tiene por qué, basta con disfrutarlo. sería estupendo vivir en una sociedad donde eso estuviera estipulado y no hubiera que “adivinarlo”, que los esclavos inferiores mostraran que lo son llevando sus cadenas, que los Amos lo hicieran calzando sus botas repujadas y que todos supiéramos el lugar que ocupamos en el mundo. pero eso sería vivir en una sociedad bdsm y teme el objeto que eso es una utopía.

día 3249 de esclavitud, 1221 de castidad

escribir con las manos esposadas es incómodo como está haciendo el objeto ahora, pero no hay otra opción. el Dueño puso ayer. los grilletes al objeto y no se los ha quitado a pesar de haber pasado toda la mañana dando vueltas por madrid.
el Dueño despertó al objeto ordenándole que fuera a la lucha y como El tenía trabajo, que iba a pasar la mañana por ahí, siguiendo el ritual de cada viaje. el objeto se duchó y, siguiendo órdenes del Dueño, se vistió con vaqueros, polo negro y botas. justo había terminado de vestir cuando aparece el Dueño en el baño y le ata las manos a la espalda, lo amordaza con un trozo de tela y lo sienta en el mismo sillón que anoche. en apenas unos minutos el Dueño vuelve a correrse.
tras desatar al objeto y quitarle la mordaza se viste y lo acompaña abajo yéndose el Dueño a trabajar y el objeto a su recorrido por madrid. nada más salir se hace una foto mostrando los grilletes para dejar prueba de que efectivamente va con ellos por la ciudad. el hecho de que sea invierno y haga frío ayuda porque están bajo la chaqueta. el objeto se encamina al centro y llega a chueca dando un paseo justo hasta el mystic.
por el camino se da cuenta de que este fin de semana es el madbear, el encuentro de osos de la capital.
nada más entres en el mystic se da cuenta de que tiene la calefacción tan ata que no podrá estar con el abrigo así que se lo quita mostrando sus grilletes. el objeto no duda de que el dueño del local y el camarero se han dado cuenta de que los lleva, y algunos clientes también pero nadie dice nada.
el objeto se queda allí casi hora y media desayunando y escribiendo. el objeto lo comunica al Dueño que se ha quitado el abrigo y le contesta:
-Que todo el mundo sepa lo que eres. – y luego – Siéntete en paz (…) lleva con dignidad tus grilletes, tu collar, la jaula y las botas.
al salir del mystic el objeto se fue a berkana donde encontró algunas novedades editoriales ante las que on se pudo resistir, sobre todo teniendo permiso explícito del Dueño para comprar.
el objeto estuvo allí un buen rato mirando e intentando hablar lo menos posible y se fue de allí con una buena bolsa de libros. de allí fue a fnac y al corte inglés buscando algunas cosas que necesitaba y que sabía que encontraría en algunos de los sitios, como así fue. estando en fnac recibió una llamada del Dueño, que estaba en callao y que iba a una tienda de discos de vinilo donde suele ir. quedamos en que llamaría al salir de allí.
el objeto esperó al Dueño en la terraza del rodilla que está en callao y cuando apareció fuimos a un bar cercano a tomar un aperitivo. Dueño y objeto estuvieron hablando y el Dueño ordenó al objeto que le mostrara los libros que había comprado. de allí fuimos hasta una tasca cercana de la plaza de santa ana donde comimos un cocido madrileño. por la calle había muchísima gente y era muy incómodo caminar. durante todo este tiempo el objeto sentía el peso este tiempo el objeto sentía el peso de los grilletes en sus muñecas bajo el abrigo.
tras el cocido tan salado, Dueño y objeto necesitaban algo dulce y buscando un sitio llegamos hasta chueca. nos sentamos y pedimos. en el local había varios osos, posiblemente gente que había venido al madbear.
fue entonces cuando ocurrió. empezamos a hablar y de pronto el objeto notó como la voz del Dueño cambió. estaban hablando del subspace y de la última vez que el objeto entró en ese estado pero pudo seguir trabajando. entonces el Dueño dijo:
-Es mi voz como ahora. No vas a poder hablar hasta que estemos en casa de nuevo. Ni tus brazos los vas a poder mover hasta que te ordene. Estás atado y amordazado.
y allí, en una cafetería llena de gente, el objeto se quedó mudo e incapaz de moverse. Inclinó un poco los ojos en señal de sumisión y entró en subspace. era plenamente consciente de todo lo que pasaba a su alrededor, pero no podía moverse ni hablar.
entonces el Dueño se levantó para ir al baño y el objeto quedó allí, mudo e inmóvil, mirando hacia la taz de café. ¿qué hubiera pasado si se llega a acercar una camarera o alguien? que no hubiera poder contestar ninguna pregunta ni moverse.
a los pocos minutos apareció el Dueño y ordenó al objeto levantarse y ponerse el abrigo. se lo había quitado por la calefacción, con lo que los grilletes habían estado visibles. el objeto se levantó y se puso el abrigo. la última orden antes de salir fue: “Sígueme”, y el Dueño salió por la puerta.
la calle hortaleza estaba llena de gente, gente guapa y atractiva pero el objeto sólo miraba las botas del Dueño que iba dos pasos por delante, ni poder evitarlo. los ruidos, la gente, los coches… los estímulos eran muchísimos pero el objeto estaba más allá, solo obedeccía. estaba en un modo extraño que on sabía si era subspace realmente.
el objeto no podía hablar aunque quisiera, y desde la pastelería sentía el dolor del la entrepierna de la erección contenida por la jaula, los dedos de los pies le dolían de llevar tanto tiempo caminando con las botas, pero no podía apartar la mirada de las del Dueño, que no se dirigió a casa sino a la plaza donde está el tribunal supremo.
había un par de personas paseando a sus pasos pero el objeto casi ni se fijó en ellos porque el Dueño llegó a un banco y dijo:
-Siéntate.
el objeto era como un autómata. sin pensar nada, sin decidir nada. sencillamente se sentó. entonces el Dueño lo hizo entrar en el “subspace clásico” el que el objeto conoce. bastaron unas palabras y el objeto se sintió caer, perdiendo el control de su cuerpo. a partir de ese momento, y aunque era consciente de lo que ocurría a su alrededor, no pudo moverse. era un estado de paz y de tranquilidad absolutas.
el Dueño estuvo haciendo algo, luego el objeto descubrió que eran fotos. el objeto tenía los ojos cerrados y no podía moverse pero notaba cuando el Dueño se interponía delante del sol porque aunque hacía frío el día estaba soleado.
el Dueño “sacó” al objeto de ese estado relativamente fácil, aunque el objeto no salió realmente, sólo abrió los ojos y pudo moverse. su estado mental seguía siendo de subspace.
entonces el Dueño ordenó al objeto que se levantara y se sentara junto a El en otro banco. le ordenó sacar un libro que estaba leyendo y que se pusiera a leer. eran órdenes concretas, directas, estrictas, de dos o tres palabras. el objeto obedecía como un autómata.
estuvimos sentados un buen rato, el objeto sin levantar la vista del libro y el Dueño parecía disfrutar del entorno. pasado un tiempo que el objeto no pudo precisar, el Dueño se levantó y ordenó al objeto que volviera a ser consciente y que le diera un abrazo. el objeto se lo dio pero no entendió lo de ser consciente porque lo había estado siendo todo el tiempo y no deseaba abandonar ese estado de sometimiento en el que estaba sumido.
caminando para casa el objeto seguía como cuando había salido de la pastelería, en un estado de subspace activo.
al llegar a casa, el Dueño ordenó al objeto quedarse en calzoncillos y cambiar las botas sendra por las rojas. le unió los grilletes por delante y le dio permiso para dormir una siesta. después de dos horas en que el objeto durmió profundamente, el Dueño lo despertó y lo encerró en su celda, el vestidor del Dueño, junto con sus otras propiedades, especialmente sus botas. allí el objeto pasó gran parte de la tarde escribiendo amordazado con cinta americana y con los grilletes unidos por delante.
también fue allí donde cenó unas piezas de fruta y un yogurt, pero antes el Dueño lo casó para hacer un role-playing, continuación de uno hecho la última vez que el objeto estuvo aquí. el Dueño llevó al objeto al baño y le hizo poner las botas sendra por fuera. luego le ató las manos a la espalda y lo sentó en una silla allí. luego lo amordazó con una mordaza de bola y por encima cinta americana y trozo de tela. a continuación filmó un video simulando un secuestro. luego paró y le dio instrucciones al objeto de que debería parecer temeroso, más bien aterrorizado. el Dueño terminó las instrucciones con un “No me decepciones”. y aquello fue como una bomba para el objeto hasta el punto de que lo sacó del role-playing y lo convirtió en real. el Dueño se acercó con una paleta de cuero y empezó a golpear el pecho del objeto mientras firmaba. de pronto ante el temor de defraudar al Dueño, el objeto comenzó a llorar, lo cual excitó muchísimo al Dueño que acabó corriéndose de nuevo.
después de la cena el Dueño tumbó al objeto a su lado. había pasado cierto tiempo desde el role-playing y le puso un video bdsm, the contract, que casi parecía casero. viendo un esclavo torturado para obligarle a firmar un contrato de esclavitud fue suficiente para excitar a los dos de nuevo.
-¡Tócate! – dijo de pronto el Dueño – Quiero ver como te tocas.
y el objeto obedeció.
-Ahora sácate la leche con mucho dolor.
y el objeto comenzó a agitar la jaula como si se estuviera masturbando. tenía los grilletes unidos por delante y las botas rojas puestas. en pocos segundos la leche salió con fuertes dolores y a los pocos segundos el Dueño volvió a correrse.
el objeto quedó en shock porque se sentía sucio y había sido una experiencia desagradable pero había obedecido la orden del Dueño. el objeto se lavó lo mejor que pudo y luego se pusieron a ver una película, el detective. el Dueño es muy cuidadoso y delicado con el aftercare. siempre está pendiente del objeto en ese sentido.
el balance del día ha sido completo. por la mañana por madrid, luego la comida con la dominación psicológica y por la tarde la física.
sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.

FdD consecuencias

hay escenas, como la de hoy, ante las que el objeto siente una sumisión profunda y natural. algo en su interior le dice que no puede ser igual que el Superior de la foto, que algo va mal si piensa que puede relacionarse con él al mismo nivel. tal vez sean la botas, tal vez la actitud, o ambas cosas, pero el hecho es que el objeto ve que no son equiparables. ahora, después del entrenamiento del Dueño, el objeto ha tomado conciencia de las incongruencias que le hacían ser infeliz: considerar que todos somos iguales, que la libertad es el valor máximo o que el éxito social era la mayor aspiración que podía tener. nada de esto es cierto. están en la sociedad, pero no son más que ideas que son cuestionadas por la realidad y hacemos malabarismos y comulgamos con ruedas de molino con tal de mantenerlas. el objeto ya no puede hacer eso. ante una imagen como esta sólo puede aceptar su propia inferioridad, humillarse y obedecer al Dueño en todo.

día 3248 de esclavitud, 1220 de castidad

el objeto viajó hoy hacia madrid para servir al Dueño. no venía desde agosto por diversas cuestiones. como es día de fiesta fue pronto al aeropuerto no fuera que no encontrara taxi. al final llegó a tiempo.
ayer el objeto le suplicó al Dueño, que había ordenado que hiciera el viaje con zapas, hacerlo con las botas de madrid. el Dueño lo hizo para que el objeto hiciera el viaje más cómodo y sobre todo por el control de seguridad, en el que el objeto tendría que quitarse las botas para pasarlo. sin embargo el objeto sabe que al Dueño no le agradan las zapas. el Dueño concedió la petición al objeto.
aún en el aeropuerto el objeto tuvo que hacer varias cosas de trabajo. el viaje fue muy tranquilo porque había mucho hueco en el avión y todo fue sin incidentes.
una vez aterrizado en madrid el objeto llamó al Dueño que le ordenó ir al burguer donde se encontrarían. ahí fue el objeto y allí apareció el Dueño, con sus botas repujadas de siempre, las que usa para encontrarnos desde la primera vez que nos vimos en persona. nada más sentarse, y como suele hacer siempre, sus botas entre las piernas del objeto por debajo de la mesa. el objeto bajó la mirada y se quedó en silencio mientras el Dueño hablaba.
allí el Dueño puso la cadena al cuello del objeto y cerró el candado. simbólicamente es cuando el objeto siente que ha llegado a casa.
el Dueño llevó al objeto a casa y nada más llegar le ordenó arrodillarse y poner las manos a su espalda mientras el Dueño se preparaba. así estuvo un rato. el Dueño apareció y llevó al baño donde le ordenó quitarse la camisa y volver a arrodillarse esperándolo.
cuando el Dueño abrió la puerta estaba completamente desnudo, salvo por las botas altas. estaba espectacular y el objeto sintió inmediatamente la punzada en la entrepierna.
a indicaciones del Dueño fue gateando hasta encontrarse entre sus piernas. comenzó a lamerlas y besarlas y a recorrerlas con la mejilla. “Ya estás en casa”, dijo el Dueño.
el objeto subió por las botas hasta la polla del Dueño y se la metió en la boca mientras gemía de gusto.
-Dame place, objeto, para eso existes, para eso has venido- dijo el Dueño.
y el objeto siguió lamiendo, hasta que de pronto se sintió muy extraño y empezó a llorar.
-Llora, gime, te estás rompiendo. Déjalo salir todo, vacíate- dijo el Dueño, y el objeto obedeció.
luego lo metió en el baño donde estaban las botas rojas que el objeto había comprado por internet por orden del Dueño. la orden era ponérselas con los pantalones por dentro de las botas.
cuando el Dueño entró pareció complacido con lo que vio. la verdad es que son unas botas muy humillantes, que el objeto nunca se hubiera comprado por sí mismo. ese es el objetivo, humillar.al objeto. el Dueño le sacó y lo sentó en un sillón. primero le ató con cuerdas las manos y luego las botas. a continuación le puso una mordaza de tela entre los dientes. sobre ella puso una de cinta americana que dio varias vueltas alrededor de la cabeza. para terminar volvió a poner otra de tela sobre la cinta.
entonces el Dueño comenzó a “follar” la mente del objeto, metiéndole cada vez más abajo. el objeto estaba completamente entregado y sometido, sin capacidad de acción, sin voluntad. solo podía obedecer y nada más que obedecer.
el Dueño se corrió pronto de lo excitado que estaba, no sin antes poner sus botas altas sobre la entrepierna del objeto y decir cosas como “Aquí no hay nada”, o “Eres mio” o “Estas castrado”.
tras unos minutos el Dueño desató al objeto y le ordenó quitarse las botas y los pantalones, quedándose en calzoncillos. luego procedió a ponerle los grilletes metálicos. para cerrarlo haca falta una de esas llaves para apretar piezas de muebles. una vez puestos lo unió y le objeto quedó esposado por delante. así pasaría toda la noche.
el Dueño ordenó al objeto tumbarse en la cama, donde se tumbó Él también, aún con las botas altas puestas y empezó a acariciar y a tranquilizar al objeto. “Nada malo te puede pasar aquí”, “Ya estás en casa”, y frases por el estilo. el objeto estaba muy dolorido en los genitales porque la jaula evitaba cualquier intento de erección.
-¿Te duele?- preguntó el Dueño. el objeto asintió con la cabeza.
-Así debe ser- dijo El- Estás castrado, golpeátelo.
y el objeto comenzó a pegarse golpes en la jaula, muy dolorosamente.
el Dueño ordenó al objeto que le quitara las botas y cada vez que lo hacía, la metía en la cara para que el objeto aspirara el olor del cuero y del Dueño. era como aspirar popper, dándole al objeto un subidón increíble. Lo hizo con una primero y luego con otra. el objeto miraba al objeto como borracho, ido.
de pronto el Dueño dijo, mientras acariciaba al objeto que seguía esposado, dijo “Quisiera que fueras mudo y que solo hablaras en caso de emergencia. Tanto aquí como allí. Es por tu bien. Yo solo con verte los ojos sé lo que necesitas”.
el objeto preguntó “¿para siempre, Dueño?. “Para siempre”, contestó el Dueño.
y así, esposado, castrado y mudo, el objeto se quedó dormido.
sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.

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